Descubriendo Kathmandu y sus alrededores

Deja un comentario Escrito el: 3 julio, 2014
0 Flares Facebook 0 Twitter 0 Google+ 0 Email 0 Filament.io 0 Flares ×

KatmanduAl aterrizar en Kathmandu, comparado con Delhi, de donde venimos, nos parece como si fuera un pueblo grande. La distancia del aeropuerto a a ciudad deben ser unos 5 km y, a pesar de alojarnos en el estresante barrio de Thamel, nos parece mucho más tranquilo que, por ejemplo, el barrio de Paharganj de Delhi.

Thamel es un abarrotamiento de tiendas y restaurantes. Pararse más de dos días suele ser agobiante, y hace necesario utilizarlo sólo de base para desplazarse a otros lugares cercanos. Conseguimos crearnos un pequeño refugio en nuestro hotel, muy tranquilo, con un personal amabilísimo, y al que volveremos fieles todas las veces que pasamos por la capital.
No tardan en ofrecernos marihuana a cada dos pasos que damos, en teoría dicen que está prohibido el consumo de drogas en Nepal, pero siendo tan evidente quienes son y dónde están los que la venden, hacen la vista gorda absolutamente, almenos en Thamel.

Llegamos sin ningún plan y sin haber leído casi nada del país, asi que dedicamos 3-4 días a pensar hacia donde ir. De Kathmandú sólo visitamos la plaza Durbar. Al llegar hay una taquilla en la que te dicen que hay que pagar una suma importante, ¿para poder entrar a una plaza pública? Entendemos que se pague para entrar en un recinto privado, o visitar el interior de algún monumento arquitectónico, pero es como si nos quisieran cobrar por pasear por la Plaza Catalunya… decidimos dar una vuelta a la plaza para tantear la situación y llegamos a otra entrada, por la que la gente entraba y salía normalmente, sin ninguna taquilla, y entramos paseando tranquilamente.

Durbar square en Katmandu

Durbar square en Katmandu

Una vez en la plaza, si que vemos que hay otra entrada a un palacio central, que es donde realmente están pidiendo los tickets, pero se puede visitar la plaza tranquilamente sin tener que necesariamente visitar el otro palacio, pero nadie te lo dice, y tú, ya habrías pagado. La plaza en sí ya vale mucho la pena, con su arquitectura rojiza, pudiéndote subir y sentar en las escaleras y tomar bonitas fotos como esta:

Laura en Durbar square

Laura en Durbar square

Como no habíamos planificado previamente, no visitamos Pasupinath hasta la siguiente vez, de las 4 en total en las que pasaremos por Kathmandu, y porque todos nos hablan de este lugar: “habéis ido a Pasupinath, no? a ver las cremaciones de los difuntos…impresiona, eh?…Mmmm…no…pero claro, porque vamos a ir después”, como no…

Se dice que es como los rituales de Varanasi, pero en pequeño. Como aún no hemos ido a Varanasi, de momento os contaremos sobre éste, que ya de por sí es bastante sobrecogedor. La primera prueba es conseguir entrar, nos dicen que no admiten a “foreigners”, lo que pensamos que es por motivos religiosos. Luego entendemos que no nos admiten si no vas con un guía, que no pide poco por “acompañarte”, ya que dentro si encontramos a unos cuantos turistas, así que, ya véis que lo nuestro son las rutas alternativas, decidimos seguir a una pareja nepalí que parece conocer una entrada no oficial, bastante transitada, hay que decir, por los propios nepalíes.

plataformas donde se hace las cremaciones

plataformas donde se hace las cremaciones

Una vez dentro, hay diferentes pilas de piedra a la orilla de un río, completamente seco en esta época, donde colocan al difunto sobre varias capas de maderas. Las famílias pagan una cantitad a la entrada para poder incinerar al difunto aquí, realizándose cremaciones a cualquier hora del día o de la noche. A este lugar acuden las famílias de Kathmandú y de los pueblos de los alrededores.
El difunto está sólo cubierto con una sábana. Al inicio, le descubren el rostro y le colocan algo en la boca a lo que prenden fuego, para luego cubrírsela de nuevo y prender fuego a la madera. No pueden utilizar ningún combustible, sólo aceites vegetales, así que el proceso de cremación no es precisamente rápido.
Sólo en el rato que estamos nosotros, se inician cuatro cremaciones.

cremaciones en curso

cremaciones en curso

Coincide que estamos en Kathmandú un par de sábados y visitamos el mercado orgánico que se hace sólo ese día, en el restaurante 1905. Vale la pena ir sin desayunar, empieza sobre las 8.30 y venden unos panes buenísimos que, junto con un “vero” queso italiano hecho por Sandro, y un pica pica de la rica comida casera de Gianantonio, hicimos un brunch que ni en el mejor restaurante. Buenísimos también los zumos naturales de frutas.

Laura prueva una mozzarella de Sandro

Laura prueva una mozzarella de Sandro

Pero vamos a hablar un poco más de Sandro, a quien conocemos en su propia casa (que a la vez es su centro de producción), atraídos por un post que leemos sobre un romano afincado en Kathmandú que produce y suministra a los principales restaurantes de la ciudad. Y vaya si ha valido la pena encontrarle, nunca hubiéramos pensado que disfrutaríamos de una mozzarella aún templada, salida directamente de la gran tinaja en la que con mucha destreza da forma Sandro a estas perlas blancas. Y para colmo, ¡nos invita también a parmiggiano y cacciotta al romero! ¿Estamos en el paraíso? No os podéis imaginar cómo se disfrutan estos bocados tras un año sin probar, ya no diremos estas delicatessen, ni un queso decente (lo más parecido al queso que habíamos comido fue el paneer indio, ahí queda todo dicho). Disfrutamos escuchándole hablar sobre cómo ha cambiado Nepal en los 20 años que hace que él empezó a recorrerlo y conocemos a su mujer nepalí (que habla también italiano), que además es también su mano derecha en “Himal Farm“.

Michele se lanza sobre la ricotta fresca

Michele se lanza sobre la ricotta fresca

Decidimos dejar Kathmandú y, lo más cercano, es empezar por los pueblos del valle, asi que encontramos una granja orgánica a unos 10 km de Kathmandú, en la que tienen “habitaciones” y nos movemos allí por 3 noches, desde donde nos queda más cercano visitar Bakhtapur. Desde luego el alojamiento es muy diferente, como los altillos de madera que había antes en los graneros, muy básico y rústico y, a la vez, acogedor. La temperatura de noche hace que necesitemos una funda nórdica, ¡qué bendición! En la granja cultivan verduras, producen miel, yogur, café orgánico, siendo la materia prima de las deliciosas comidas que nos preparan. El pueblo, sin turistas, todos nos miran al llegar con cara de sorpresa.

La granja organica en la que nos quedamos

La granja organica en la que nos quedamos

Bakhtapur es el pueblo mejor conservado de Nepal. Vale mucho la pena a pesar del coste excesivo de la entrada (20$ por visitar un pueblo “vivo”, con sus habitantes, sus negocios, escuelas y motos, que desgastarán el pavimento más que los turistas, no?).

Otra de nuestras salidas del bullicio es alquilar unos días una cabaña en un pueblo absolutamente cero turístico, Sankhu, a unos 20 km de Kathmandú. Qué relax da tener unos días tu propia casita independiente, periódicamente lo vamos necesitando, y en un pueblo tranquilísimo, donde comprar a diario la comida en los puestos locales, y buen punto de partida para hacer otras escapadas por los alrededores (Nagarkot, por ejemplo).

El pequeño bungalow de Sankhu

El pequeño bungalow de Sankhu

Por la noche, con los largos cortes de luz habituales en Nepal, podemos ver un espectáculo de luz alternativa desde el jardín, el que producen las decenas de luciérnagas que hay en el campo de delante de la cabaña. Es una joya escondida. Prácticamente sólo van personas que envía el dueño, holandés, y que a menudo lo alquilan por temporadas largas. Se están planteando ahora realizar una segunda casa. La gestión del día a día la lleva un nepalí, amabilísimo y que siempre está disponible.

El interior del bungalow

El interior del bungalow

En nuestro último pase por Kathmandú, decidimos quedarnos en Lalitpur, también llamada Jhamel por ser una zona con bastantes restaurantes, pero no es comparable ni de lejos con Thamel. Es tranquilísimo, y más en mayo, y tiene la ventaja que está a 20 minutos andando de Old Patan. Se nota que es la zona donde viven los expats, los restaurantes sirven todos comida occidental, hay aún pocos hoteles donde quedarse a precios razonables excepto Dev Guesthouse, así que aún se puede disfrutar de otro Kathmandú sin tiendas en cada esquina ni vendedores que te persiguen con sus bolsos llenos de collares.

DONDE COMER

Himalaya Java. Es un “Must” para una buena taza de café, batidos o sandwiches. Puedes conectarte con el ordenador el rato que quieras sin miradas incomodatorias.
Yak Restaurant (Thamel). Buenos precios y deliciosos momos, entre otros.
OrK2. Siempre está a tope, mejor ir pronto, lo que más nos gusta es el hummus, falafel y sus ensaladas.
Pumpernickel bakery. Los mejores croissants de Thamel.

DONDE DORMIR

Hotel Earth House, Thamel. 1500 Rp la doble con baño
Dev Guesthouse, Lalitpur. 1500 Rp la doble con baño
Backspace Nepal, Sankhu. 2500 Rp/día, pero con cocina.
Gamcha Organic Farm, Gamcha, Bakhtapur. 600 Rp/habitación sin baño. Las comidas se pagan aparte.

NEGOCIOS INTERESANTES
Himal Farm – prodotti italiani mozzarelle www.himalfarm.com Sandro
Pastapur – Gianantonio Candiani – www.pastapur.com

fotos de Katmandu

Comenta con tu cuenta Facebook

comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>