Las cuevas escondidas de Vieng Xai

Deja un comentario Escrito el: 25 octubre, 2013
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vieng xai

vieng xai

Tras casi 11 horas de autobús extenuantes (link post cruce frontera), finalmente llegamos a Vieng Xai. La provincia en la que se encuentra este pueblo es una de las menos visitadas turísticamente, probablemente por estar muy alejada de los principales lugares turísticos de Laos, y, sin embargo, ofrece una experiencia auténtica. La provincia tiene sólo 27.000 habitantes (en todo Laos hay unos 6 millones de habitantes) y 22 grupos étnicos diferentes, como los H’mong, Thai Daeng o Yao, que viven en pueblecitos de la región.
Vieng Xai se nos presenta como un lugar ideal en el que relajarnos. Poca gente, dos calles principales y silencio. La guesthouse que encontramos se llama Xailomyen (50.000 kips por noche = 4,7€) y todas las habitaciones dan a un lago que rodea la casa y le da un toque romántico. La primera noche, como estamos muertos del viaje, cenamos en la propia guesthouse, que a diferencia de los precios de la habitación, tiene precios algo más altos en la comida, si bien son raciones abundantes y bien presentadas.

El bus en el cual hemos pasado 10 horas

El bus en el cual hemos pasado 10 horas

Aprendemos rápido el “hola” laosiano, “Sabai dee” (pronunciado Sabadiii, alargando la “i”), un sonido dulcísimo que obliga a sonreír.
En Vieng Xai reencontramos la amabilidad y la sonrisa asiáticas perdidas en Vietnam. Y en consecuencia, cambia también nuestro humor, además de encontrarnos ante estas preciosas montañas, a 800 metros s.n.m, que nos permiten respirar aire puro y regenerarnos. La temperatura es fresquita por la noche, usamos hasta el nórdico que habitualmente solemos arrinconar en el suelo.

Mujer tejiendo una de las faldas tradicionales

Mujer tejiendo una de las faldas tradicionales

Nos gustaría hacer algún apunte histórico, sin ánimo de aburrir, porque nos parece que Laos es el gran olvidado al estudiar la historia de la guerra de Vietnam, y sin embargo, en los años de la guerra, Laos fue sometido a intensos bombardeos estadounidenses, que pretendían romper así el flujo de reposición de tropas que pasaban por el llamado camino de Ho Chi Minh.

Vieng Xai significa ciudad de la victoria y en este pequeño pueblo, en 1970, los enemigos americanas fueron expulsadas por la guerrilla de Pathet Lao (partido comunista de Laos).
Para refugiarse de los bombardeos americanos, los habitantes se escondían en alguna de las 400 cuevas existentes entre las montañas de piedra caliza.

Entrada a las cuevas

Entrada a las cuevas

En su interior, los combatientes construyeron auténticas ciudades, con sala de teatro, salas de reuniones, habitaciones reservadas a los jefes del Pathet Lao, escuelas, un pequeño hospital. Fueron el escondite del partido comunista por la proximidad con la frontera de Vietnam, que aseguraba ayuda política.

Las cuevas reciben unos 3.000 visitantes al año. Es obligatorio contratar un guía que te acompañe a las cuevas (incluído en el precio de 60000 kips, 5,50€, por persona). El itinerario puede durar de 3 a 5 horas si se hace en bici, según si se quieren ver todas las cuevas o no. Nosotros le pedimos ir a las principales y hacer el de 3 horas, como estamos solos en la visita, es como tener una clase particular. El alquiler de las bicis son 15000 kips por persona (1,40€), imprescindible para poder visitar tantas cuevas en un tiempo razonable. Hay dos turnos para las visitas en inglés, a las 9.00 y a las 13.00.

Los alrededores de Vieng Xai

Los alrededores de Vieng Xai

Es muy interesante la visita para conocer la participación de Laos en la guerra y sus consecuencias, como las minas antipersona que se concentran en determinadas regiones y que aún hoy causan una muerte al día.

Tenemos la suerte de poder mantener una charla, después del recorrido por las cuevas, con un par de personas que trabajan en el centro de informacón turística de Vieng Xai y poder preguntarles sobre algunos hechos históricos. Es una situación bastante graciosa porque uno de ellos sólo habla laosiano y ruso, y el otro, que habla inglés, nos va haciendo de traductor. Hablamos sobre la situación política actual del país y nos comenta que la población está muy contenta con los políticos actuales (almenos ellos…) y cuál es el proceso democrático de elección de cada representante político.

Donde comer: Comemos, cenamos y desayunamos en un restaurante hindú (Sabaidee Odisha) que está en la calle principal donde se encuentra el mercado, al lado de la estación de autobuses. Además, el dueño, que es de Calcuta, pone a disposición su ordenador personal por 10000 kips la hora para conectarse a internet (la única conexión del pueblo, ya que las guesthouse no tienen wifi). Si no os va la comida india (no tiene carta de los platos indios, te dice él lo que te puede preparar), tiene también platos laosianos como arroz o noodles a buen precio. Armaros de paciencia porque es slow slow food.
En Laos se madruga para coger transporte, así que, tras un par de días en este bonito lugar, a las 7.00, con un pan naan recién hecho y un té chai para llevar, nos subimos al “songthaew” (camioneta abierta a modo de jeep), y desayunamos, a botes y trompicones, de camino a Sam Neua.

aquí todas las fotos

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